Lo habitual de este apartado en las webs es que sea una simple mención, generalmente escueta y algo aséptica. Así que respondiendo a la pregunta del título: ¿Quién soy? La respuesta es, alguien de mente inquieta que ha vivido algunas situaciones comprometidas en su vida, e intenta hacer algo de utilidad para los demás ofreciendo información sobre preparacionismo. Pero los motivos que me han llevado a crear PrepperWorld tocan lo personal, y por tanto la respuesta es más extensa.
Concretamente a finales del 2019 la Península Ibérica se vio golpeada por una ola de frío que vino acompañada de intensos temporales de nieve, lluvia e incluso marinos, que lamentablemente dejaron varias victimas mortales. En ese escenario, hubo cortes de suministro eléctrico, carreteras y vías férreas inutilizadas, así como varias personas evacuadas. En enero del 2020, una planta química cercana a mi vivienda explotó. Parte de la metralla voló a lo largo de varios kilómetros pasando cerca de mi hogar, hasta llegar a un edificio situado a varios centenares de metros, donde lamentablemente provocaron la muerte de un vecino, a parte del fallecimiento de varios operarios en la propia planta. En ese momento yo estaba en casa hablando por teléfono con mi madre, mientras mi hijo de 7 años estaba en el WC, oí como un trueno, pero era extraño y todo se sacudía. Miré por la ventana y vi una enorme columna de fuego y humo causada por la explosión, corte la conversación y cogí al niño, nos montamos en el coche y salimos por piernas. No sonó ninguna alarma de las que en teoría nos deberían de haber avisado. La calle se llenó de coches, dejados algunos en medio de la carretera y otros en medio de la acera, mientras sus propietarios y transeúntes filmaban y hacían fotos a la columna de fuego. En paralelo yo me maldecía a mi mismo por varias razones, la primera por haber elegido esa ruta llena de «zombies» más preocupados por subir fotos a Instagram que por ponerse a resguardo, colapsando ahora mi ruta de escape. La segunda, por no haber hecho caso a mi instinto, el cual hacía ya tiempo me decía que consiguiera un par de máscaras de gas, por si en alguna ocasión teníamos un susto con la petroquímica. Y la tercera, por no contar con una mochila de esas de 72 horas de las que había leído, y que ahora me podían sacar de un apuro, sobre todo teniendo en cuenta que iba con un niño pequeño. Así que, míseramente equipados con un pañuelo húmedo con el que proteger las vías respiratorias, pudimos sortear la multitud sin rumbo y los coches atravesados, hasta llegar a la carretera y finalmente dejar atrás la provincia. En ese punto, tenía al niño preguntando a todos si estaban bien vía Whatsapp, mientras en la radio del coche las noticias repetían el mantra de que: Todo iba bien, no había peligro alguno, que estuviéramos tranquilos, pero que nos encerráramos en nuestras casas por precaución, y que sobre todo, debíamos hacer caso a las autoridades que «velaban por nuestro bien». Luego hubo otra explosión más y por la radio dijeron que, se procedía a cortar las carreteras y cualquier otra vía, pero nosotros ya no estábamos ahí.
Cuando todo el mundo se preguntó por qué habían fallado las alarmas, la respuesta de los políticos fue digna de mención: La alarma del complejo petroquímico no había sonado, porque no había habido ningún peligro. Aunque recordemos que, al mismo tiempo le pedían a la gente que se encerrara en casa y bloquearon las carreteras.
Pasados los días y las semanas, sintiéndome a salvo y agradecido con el mundo por haber podido salir indemne, decidí empezar a prepararme. Si bien al mismo tiempo rondaba en mi cabeza la pregunta sobre como podría ayudar a otras personas, que en algún momento dado, se vieran envueltas en una situación como la que yo había vivido. De ese modo, esa pregunta se convirtió en la semilla de esta web, pero otro suceso me obligó a retrasarlo. Al poco tiempo apareció un virus que se hizo muy famoso y que puso las vidas de todos patas arriba, especialmente para aquellos que trabajamos en sanidad. Y es que aunque ahora ya no de miedo, gracias a que contamos con las herramientas para hacerle frente, en ese momento era muy distinto. Lo viví en primera línea. Viví la falta de información, la falta de recursos, la falta de personal, el caos, experimenté el ser usado como una simple herramienta prescindible. Y aunque forma parte del oficio, vi morir gente, demasiada. Ese suceso me convenció aún más si cabe de que debía crear PrepperWorld.site.
Con el «bicho» dando los últimos coletazos, surgió la noticia en la que Austria se preparaba ante un posible apagón eléctrico a gran escala de cara a 2025, aunque no se daban detalles sobre el motivo. Así que decidí prepararme, buscar alternativas que me permitieran seguir con mi día a día en caso de que la advertencia se convirtiera en realidad, y compartir la información. Me zambullí en una amplia variedad de libros a parte de internet, para aprender que hacer y ponerlo en práctica para ver que funciona y que no. Y porque no decirlo, también me aproveché de la sabiduría de un buen amigo, que lo mismo te forja un cuchillo, que construye una estufa, que te vive los meses de invierno haciendo vivac en plena naturaleza. En definitiva empecé a dar cuerpo a esta web.
Pienso en el preparacionismo como en algo pragmático, si bien acaba siendo un estilo de vida, lo cierto es que funciona como el seguro de tu hogar o coche, esperas no necesitarlo nunca, pero sabes que dispones de ellos en caso de necesidad. Cuando hablo sobre como calentarte, cocinar, conservar comida, potabilizar agua, etcétera, deseo de todo corazón que si usas estos conocimientos sea por curiosidad y no por necesidad. El objetivo no es que dejes de lado las comodidades habituales, ni tu rutina. No quiero que dejes de cocinar en tu placa de inducción para usar un hornillo hecho con una lata, papel higiénico y alcohol. El objetivo no es ese, el objetivo de esta web es informarte y transmitirte conocimiento que pueda serte de utilidad, de este modo dispondrás de varias opciones y tu podrás elegir la que mejor se adapte a tu situación, en caso de necesidad. Ni más ni menos.
En 2021 a los habitantes de Schuld en Alemania, un pequeño pueblo de 700 habitantes, jamás se les pasó por la cabeza que una inundación repentina quitaría la vida a 183 de sus vecinos, y dejaría sin casa a otros muchos. Ese mismo año en España, concretamente en Palma, posiblemente no se les habría ocurrido en la vida, que la erupción de un volcán expulsaría a muchos de ellos de su hogar de un día para el otro. Ni un año después, que muchos habitantes españoles de la península, serían echados de sus casas ante unos incendios forestales incontrolables. Como tampoco se imaginaban nuestros vecinos ucranianos, que serían invadidos y en consecuencia empujados hacía un horrible conflicto bélico. Las cosas suceden, estés preparado o no, en ese sentido, si alguno de mis artículos te puede ser de utilidad, entonces habré logrado mi objetivo.
