
Como gestionar los Alimentos durante un Gran Corte de Electricidad.
En primer lugar es interesante llevar un registro sobre que tenemos y sus fechas de caducidad, al principio puede parecernos engorroso pero lo cierto es que una vez hecho nos quitará mucho trabajo de encima, obviamente también dependerá del tamaño de tu reserva pero en líneas generales te facilitará la vida. Dicho esto debemos aprender la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. En la primera el fabricante nos indica que después de esa fecha no se debe consumir, pues deja de ser seguro si lo consumes, y en la segunda tan sólo te advierte de que pasada esa fecha el producto no va a tener las condiciones ideales, puede que ya no esté tan crujiente , el color o aroma se hayan visto afectados, pero seguirá siendo apto para el consumo. Es posible que hayas visto como en los últimos años, como varios productos han visto disminuir su fecha de caducidad y sin embargo mantenían la misma lista de ingredientes. Si bien es posible que algunos fabricantes prefieran una mayor rotación de productos, lo cierto es que de entrada era habitual que en aras de la seguridad los productores indicaran una fecha más corta a la real por precaución, a fin de evitar problemas, sin embargo el hecho de ese acortamiento tan significativo, obedece a un endurecimiento en las normativas europeas. Por lo que los fabricantes se limitan a acatar la normativa. Esta información es especialmente útil cuando hablamos de alimentos en conserva, pues aunque lo que recomendamos es seguir siempre las instrucciones del fabricante, así como las fechas de caducidad señaladas, si planteamos una situación de extrema necesidad, sabemos que aún tenemos cierto margen de maniobra. En ese sentido se dice que el famoso explorador, el doctor David Livingstone tenía la costumbre de lanzar sus latas de conservas contra muros y paredes, lejos de ser una excentricidad el Dr. Livingstone sabía de la toxina botulínica, los peligros que conlleva y como esquivarla en una época donde no existía el concepto de fecha de caducidad. Dado que como resultado de la acción de las bacterias del botulismo, se produce gas, las latas afectadas se hinchan a causa del aumento de presión, por ese motivo el buen doctor las lanzaba sobre una superficie dura pues, si estallaban era señal inequívoca de que estaban contaminadas por botulismo. Sin embargo si simplemente se abollaban en principio se podían comer, aunque con el tiempo se ha visto que ese método no es tan seguro, pues puede haber suficiente toxina en una lata para resultar fatal aunque ésta no haya llegado a hincharse. Dicho todo esto, en caso de extrema necesidad es un truco a tener en cuenta.
Hecha la advertencia, un buen modo de prepararse es destinar un rincón de nuestra casa para hacer una despensa, aunque sea sólo un humilde armario de la cocina, nos sorprenderemos de la cantidad de alimento que podemos almacenar, además, si añadimos algunos productos y marcas de los que consumimos habitualmente, nos ayudará a gestionar mejor el estrés y mantener la moral lo que dure la situación. A la par también es una excelente opción, hacerse con varias raciones de emergencia, las cuales además de ser de larga duración, contienen gran cantidad de energía y los nutrientes necesarios para mantener sano nuestro organismo, con el añadido de ser muy compactas, fáciles de llevar y poder ser ingeridas sin ni siquiera preparación.
Dicho lo anterior, debemos ser conscientes de que en caso de un apagón prolongado, aquella comida que este en nuestro refrigerador/ congelador tiene las horas contadas. Más allá de no abrir la nevera más de lo estrictamente necesario y sin entretenerse, un truco para ganar tiempo es tener siempre en nuestro congelador un par o dos de bloques de «hielo» para camping, que además ocupan muy poco espacio, pero si no disponemos de ellos, podemos conseguir un resultado similar con tetrabriks reutilizados (y limpios), así conseguiremos el efecto equivalente a una antigua nevera de viaje. Usar botellas de agua rellenadas parcialmente para evitar que estallen dentro nos será igual de útil y si bien puede que abulten un poco más, tienen la ventaja de tener una reserva de agua potable extra (y fresquita).
Los primeros alimentos a consumir y/o conservar deberían ser los frescos y aquellos que tengamos congelados. Aunque hoy los frigoríficos son omnipresentes en todos los hogares, hace varias décadas se utilizaban neveras que usaban hielo en vez de electricidad o gas butano, en esa época era habitual cocinar los productos lo antes posible a fin de alargar su vida útil. Si disponemos de un rincón, es interesante hacerse con un objeto muy común en las cocinas y despensas de antaño, una fresquera, también llamada carnera, esta nos permite tener los alimentos ventilados y a salvo de insectos sin necesidad de enchufes, por o que la comida nos aguantará más tiempo que si nos limitásemos a dejarla en un plato sobre la encimera.
¿Cómo puedo almacenar comida para que me dure por años?
Por otro lado alimentos secos como los granos, ya sean cereales o leguminosas disponen de una caducidad muy longeva, aunque los envoltorios de fino plástico o papel en los que vienen ofrecen una protección limitada a pequeños insectos como gorgojos o larvas de la polilla, que no dudarán en perforar el paquete y darse un buen festín. Además debemos contar con que siempre hay un porcentaje de huevos de insectos y esporas de hongos que puedan estar presentes de origen, los cuales estropearán la comida cuando eclosionen en su interior. Un modo muy efectivo es guardarlos al vació, ya sea en bolsas especificas o tuppers a los que también se les puede hacer el mismo. Pero si careces de ellos, también es muy efectivo el siguiente truco, el cual es simple, barato y permite alargar durante décadas la caducidad de alimentos secos tipo granos además de otros como pasta y harina, consistente en reutilizar botellas de refresco o garrafas de agua limpias y secas. El grosor de estos envases impide que sea perforado por los insectos, además añadiremos en su interior una pedacito de algodón (o similar que no sea sintético y sea absorbente) humedecido alcohol que sea para alimentación. No conviene usar alcohol de uso médico, de limpieza o industrial como el metanol, pues ya sea por el tipo de alcohol o los químicos adjuntados hace que probablemente sean tóxicos, o en el mejor de los casos afectar negativamente al sabor a la comida, un ejemplo es el alcohol de 90º de farmacia el cual lleva un excipiente para darle un sabor profundamente amargo y desagradable. Por todo ello usaremos preferentemente alcohol para usos alimentarios, del que se usa para la elaboración de licores o en su defecto, utilizaremos alguna bebida espirituosa potente, pero con el sabor más neutro posible, como por ejemplo el vodka. Procederemos a llenar la botella con el alimento (lentejas, garbanzos, arroz, fideos, etcétera.), una vez llena haremos una pequeña bolita con el algodón y la impregnaremos ligeramente en el alcohol, luego la encenderemos e introduciremos en la botella e inmediatamente taparemos el recipiente. El fuego consumirá el oxígeno hasta apagarse, como consecuencia ningún organismo que necesite oxígeno podrá prosperar y al ser alimentos secos también mantendremos a raya bacterias y hongos. Es opcional pero recomendable sellar la junta del tapón y el cuello del recipiente, con parafina o cera fundida, así evitamos problemas derivados de algún posible poro. Tan sólo resta poner la fecha y listo.
Es importante señalar que los productos integrales tienen una vida menor que los que están más procesados (por ejemplo durará más el arroz blanco que el integral), por lo que apostaremos por los procesados. Puedes ver como se hace en el vídeo, de hecho iremos dejando varios vídeos sobre como conservar tus alimentos a lo largo del artículo que pensamos te van a ser de mucha utilidad. Eso sí, si te gustan cuando los veas piensa en dejar un like y suscribirte al canal de los autores, pues siempre ayuda a los creadores de contenido, salúdales de nuestra parte.
Las conservas en lata también son una opción muy valiosa, pues permiten preservar los alimentos durante varios años. En el caso de las latas es importante incluir carnes y pescados, estos aportarán la proteína que le falta a los granos, los cuales a su vez serán nuestra principal fuente de carbohidratos. No debemos subestimar lo que puede llegar afectar a nivel psicológico el comer lo mismo una y otra vez, sobre todo si se trata de niños. Si combinamos arroz o judías con el contenido de una lata, podremos aportar variedad a la vez que estiramos las provisiones. Otras conservas de interés son aquellas con base de aceite, tan comunes en pescados, ello se debe a que nos ofrecen la opción de emplear ese aceite como combustible, tanto para cocinar como para iluminarnos en la oscuridad, durando varias horas y siendo difícil de apagar. En ese sentido en la antigüedad el aceite de oliva era apreciado por apenas emitir humo ni olores en su combustión, aunque en caso de necesidad, cualquier aceite de cocina nos servirá, observa como se hace en el vídeo:
Si podemos debemos incluir también latas de alimentos dulces como melocotones en almíbar. En una situación de precariedad agradeceremos poder contar con ellos ya sea para amenizar ocasionalmente nuestras comidas, como para emplear en intercambios, los dulces suelen ser muy valorados en los trueques.
Las conservas en tarros de cristal también son una excelente opción y al igual que las latas no necesitan de agua para su preparación, e igualmente en la mayoría de los casos no es preciso ni tan solo cocinarlos. Entre estas nos interesa disponer de Chucrut, pues este alimento a base de col fermentada, aún después de meses, es capaz de aportarnos vitaminas del grupo A, B1, B2 y C, no en vano fue empleada a partir del s XIX por los marineros para evitar el escorbuto, es un gran recurso si tenemos problemas para encontrar alimentos frescos. Es muy recomendable aprender a hacer nuestras propias conservas, para las cuales podremos reutilizar esos mismos tarros y tapas, te dejamos tres vídeos donde aprender a hacer conservas de hortalizas, legumbres, carnes, pescados, frutas, etcétera:
Alimentos como las galletas o los turrones, son especialmente energéticos, su caducidad es longeva y su conservación es sumamente sencilla, bastará con depositarlas en algún táper o caja hermética para preservarlos de los insectos.
Alimentos que no caducan.
La miel o el chocolate son alimentos que prácticamente no caducan, aunque con la condición de que sean lo más puros posibles. Una miel industrial mezclada con almibares simplemente se echará a perder con el tiempo, la miel pura simplemente se cristalizará, pero seguirá siendo apta para el consumo y un baño María le devolverá su estado líquido. El chocolate tampoco caduca, siempre y cuando sea con una concentración de cacao a partir del 82%, si es inferior se estropeará. Otro tanto con el azúcar y la sal, mientras estén a salvo de la humedad, perdurarán:
Las bebidas alcohólicas también son una fuente de calorías, vacías sí, pero calorías a fin de cuentas. Si además hablamos de alta graduación, podemos hacer algunas conservas con ellas, son un excelente acelerador para prender una hoguera o usarla en un hornillo, también como antiséptico y al igual que los dulces, son especialmente valiosas en trueques.
Lácteos.
En el caso de los alimentos lácteos, lo más fácil y práctico es contar con varios tetrabriks o botellas de leche ya sea pasteurizada, uperizada o esterilizada, a menos que sea fresca la leche dura varios meses. Si nuestra intención es disponer de una reserva a más largo plazo, la leche en polvo es una excelente opción debido a su mayor vida útil, si bien puede que su sabor se vea afectado pues debido al proceso que se somete para conseguir este formato, siempre será descremada. Por último la leche condensada es otra opción muy interesante, pues bien podremos diluirla con agua para conseguir una mezcla parecida a la leche convencional, o bien podremos consumirla directamente, en esa caso estaremos ante un alimento altamente energético por la presencia de azúcares aunque también con una buena cantidad de calcio.
¿Cómo conservar huevos?
Los huevos son un alimento interesante, aunque hay mucha costumbre en introducirlos en el frigorífico tan pronto llegamos de la tienda, lo cierto es que se conservan perfectamente a temperatura ambiente, de hecho es justamente como los almacenan el los supermercados, el hecho de ponerlos en la nevera simplemente aumenta aún más su caducidad. Si además los frotamos con cera, cerraremos los poros de la cascara ganando aún más tiempo, está técnica era empleada antaño para preservar los huevos en los viajes en barco. Pero si prefieres disponer de huevos sin preocupaciones sobre su conservación y con aún más vida útil, siempre puedes usarlos en polvo, tan sólo deberás rehidratarlos:
¿Cómo hacer pan sin Electricidad?
El pan en formato de molde tiene una vida más larga que una barra de la panadería, sin embargo no pueden competir con la duración de unos humildes paquetes de tostadas, nos aguantarán durante varios meses sin estropearse. Si quieres hacer pan necesitarás de algún tipo de horno, pero como estamos planteando un escenario sin electricidad, el horno eléctrico queda obviamente descartado, pero si cuentas con uno a gas, solar, o eres de los afortunados de contar con uno de leña, no tendrás problema para cocinarlo. Donde quizás si lo tengas, si es que estás viviendo una situación los suficiente mente complicada que no te permite conseguir pan, es tampoco te permita comprar levadura, en ese caso puedes hacer tu propia masa madre, tan sólo necesitarás harina, agua y tiempo:
Embutidos
Los embutidos y quesos curados también aguantan muy bien fuera de la nevera, sobre todo si el ambiente es seco y no hace un calor excesivo, si además contamos con una fresquera, podremos mantener a ralla los bichos.
Ensillar, o como conservar hortalizas de raíz.
Otros sistemas empleados desde antaño para conservas algunos tipos de frutas y hortalizas. Uno de ellos permite conservar zanahorias, remolachas, rábanos y nabos, es el siguiente: una vez cortadas sus hojas o bien los enterramos por ejemplo en una maceta, o bien los depositamos en una caja, en la que haremos capas de arena o tierra de unos 10 cm de espesor. En sí la planta estará en las mismas condiciones que estaría en el exterior esperando a la llegada de la primavera para brotar, lo que evitará que se estropee varios meses:
¿Cómo conservar las patatas mucho tiempo sin nevera?
Otro método consiste en guardar juntas las manzanas y las patatas, concretamente situaremos las manzanas debajo y las patatas arriba. Las manzanas al madurar cambian sus almidones por azúcares haciendo que sean más dulces, en el proceso emiten etileno, el cual es más denso que el aire y tiende a subir, el etileno si esta en contacto con otras manzanas u otras frutas (sobre todo bananas y plátanos) hará que maduren mucho más rápido y favoreciendo que se estropeen antes. Sin embargo con las patatas, moniatos/batatas y tubérculos en general, conseguimos el efecto contrario, retrasando la aparición de raíces en estos tubérculos. Otras frutas con las que podríamos realizar esto son las peras, los plátanos y las bananas. Ello lo podemos lograr fácilmente usando un tradicional mueble verdulero o bien cajas diseñadas con el fin de almacenar frutas y hortalizas:
Deshidratar alimentos.
Quitar el agua a cualquier alimento nos asegura de que la vida útil de este se va alargar muchísimo, es una opción realmente muy interesante. La mayoría de alimentos podremos consumirlos tal cual una vez secos aunque siempre tendremos la opción de rehidratarlos previamente si queremos recuperar las texturas originales. Lo ideal es disponer del espacio suficiente para que el Sol y el aire puedan hacer bien su trabajo, pero obviamente nos adaptaremos a nuestra situación, pues si no disponemos de mucho espacio o nuestro clima no es tan benigno como quisiéramos podemos emplear un deshidratador de alimentos, aunque obviamente sólo nos será útil si hemos preparado los alimentos con tiempo, pues una vez te has quedado sin electricidad, poco podrás hacer con él. Para aquellos que dispongan de un balcón diminuto pero soleado, pueden emplear secaderos verticales plegables.
Puede que necesites:
- Arroz.
- Azúcar.
- Bebidas espirituosas.
- Bolsas de vacío.
- Bomba de vacío para tuppers.
- Cajón o baúl de madera o resina.
- Cajones para fruta y verdura.
- Comida enlatada.
- Chocolate de más del 82 % de cacao.
- Chucrut.
- Fresquera.
- Galletas.
- Hielo nevera portátil.
- Legumbres secas.
- Libros para hacer conservas.
- Máquina de vacío.
- Miel.
- Pasta.
- Sal.
- Tapas para tarros de cristal.
- Tarros de cristal.
- Tierra.
- Tuppers aptos para vacío.
- Turrón.




