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El Gran Apagón Eléctrico.

Bombillas fundidas bombilla con luz
Bombilla con luz entre bombillas a oscuras.

El Gran Corte Eléctrico, el DLC que nadie quiere jugar.

Afortunadamente para muchos de nosotros el concepto de un apagón eléctrico, es el de un simple inconveniente que rara vez ocurre y que suele durar apenas de unos minutos, y en el peor de los casos algunas horas. Si ponemos por ejemplo España, que es desde donde se escriben estas líneas, su suministro energético es bastante variado obteniendo su energía de fuentes fósiles como el gas o petróleo, o bien nuclear y también de renovables como la eólica, solar e hidroeléctrica. O dicho de modo popular, no tenemos todos los huevos en el mismo cesto, lo cual permite un margen de maniobra más amplio que varios de nuestros homólogos europeos.

Ahora bien ya sea por motivos políticos, crisis energéticas, desastres naturales, falta de mantenimiento o cualquier otro suceso, no es la primera sociedad que pasa de tener una vida confortable con el suministro eléctrico asegurado, a vivir en algo parecido a un remake de Mad Max con cortes de luz a discreción, parciales o totales ya sean organizados en horarios por el gobierno o al azar. Ello lo podemos ver en diversos países de América latina, donde la población a tenido que adaptar su estilo de vida a dichos apagones. A día de escribir esta entrada, China hace meses que sufre cortes de corriente, racionando la electricidad disponible mediante franjas horarias, debido al aumento del precio de las energías fósiles. Alemania, Austria y Suiza, avisan sobre un posible apagón generalizado en toda Europa para el 2025, aconsejando a sus ciudadanos a prepararse ante ese escenario que auguran podría durar un par de semanas. Incluso la Bolsa europea agenda el 3 de noviembre de 2021, un simulacro para evaluar el precio de la electricidad ante esa situación.

Sin ir muy lejos ni en la distancia ni en el tiempo, en la Barcelona del 2007 diversos barrios sufrieron un apagón durante más de 60 horas, el cual afectó a más de 10.000 personas, siendo necesario el aporte de generadores por parte del Ejército. Aunque más corto, tan sólo un año después otro apagón golpeo a la ciudad condal a causa del incendio en un transformador, siendo necesario echar mano de generadores durante varios días una vez más. En esta misma línea, recientemente apagones continuos en Barcelona desde noviembre de 2020 a enero de 2021 en plena ola de frío. Todo ello sucedido en una gran metrópoli de un país del llamado primer mundo, en un ambiente de (salvando la pandemia) normalidad, lo cual nos evoca a la pregunta de qué sucedería en un ambiente de crisis energética, política, una catástrofe natural, etcétera.

Ahora que tenemos claro que la posibilidad de un apagón a gran escala es real. ¿Qué puede suceder?

Debes entender que el menor de tus problemas sería estar a oscuras durante la noche. Dependiendo de la duración es factible que se corte el suministro de agua potable y por ende no salga agua de tu grifo. ¿Qué tiene que ver el agua con un corte eléctrico? Para suministrar agua a edificios altos, es necesario que dicha agua tenga presión y para ello se utilizan bombas que funcionan con eléctricidad, estas pueden pertenecer al propio edificio o a la compañia de aguas. A mayor altura vivas, más le costará llegar el agua a tu casa por lo que si esas bombas dejan de funcionar, es muy posible que no puedas ducharte o tirar de la cadena del WC. Pero si hablamos de un escenario aún más complejo, es posible que una falta de electricidad a escala general impida que las plantas depuradoras operar con normalidad, por lo que aunque vivas en un piso bajo y te llegue agua a casa, bebertela sin más dejaría de ser una buena idea.

Por otro lado, sin corriente las neveras no funcionará, y aunque con el motor apagado pueden darnos unas cuantas horas de margen (como la nevera de la playa de color azul de mamá), los alimentos se empezarán a estropear. ¿Pensabas ponerte a cocinar como un loco para que aguante más la comida? Pues si tu cocina es eléctrica lo tienes chungo. Si tu sistema de calefacción es 100% eléctrico o es a gas pero usa la electricidad de algún modo, no podrás hacer uso de él, vamos que si tu calentador a butano tiene más años que Matusalem estás salvado, pero como sea de estos modernos que se enchufan, estás igual de jodido.

Si no hay luz, ni eléctricidad ni nada. ¿Cómo me desplazo?

Si tenias pensado ir a buscar un campingas prestado a casa de tu madre, mejor hazlo de día, de noche la ciudad estará como la boca del lobo, y posiblemente los amigos de lo ajeno aprovechen para hacer de las suyas, incluso quitarte la linterna que estes usando en ese momento, todo depende de donde vivas y el tipo de vecinos que tengas. En cuanto al transporte público puedes quitar de la ecuación el metro, trenes y tranvía, digamos que moverse en autobus se pondría de moda por lo que puedes preveer algo de masificación. Si prefieres echar mano de vehículo privado, al igual que nuestro amigo el autobus deberás circular con extrema precaución, pues los semáforos no funcionarán y aunque conducir sin discos rojos pueda parecer un sueño, en realidad es un marronazo, caos circulatorio, atascos y accidentes por doquier. Y cuando toque conducir a la noche pues a subir un puntito más la dificultad y conducir con mucha precaución. Más vale que tengas un seguro a todo riesgo…

Tormenta Solar, un apagón mucho más serio.

Existen distintos tipos de tormentas solares, pero la que podría llevarnos a un apagón sería una tormenta electromagnética. Este tipo de tormentas son algo muy común en la naturaleza, generalmente van asociadas a los propios ciclos solares y a la aparición de manchas en nuestro astro rey, siendo preciso recalcar que no son peligrosas para los seres vivos del planeta, pues afortunadamente disponemos de una magnetósfera que nos protege tanto de buena parte de las pulsaciones electromagnéticas como de la propia radiación de los vientos solares que nos llegan.

¿Entonces dónde está el problema? Pues que buena parte de las pulsaciones, no significa todas. Aunque es un tema muy complejo y extenso, de un modo muy simplificado podemos decir que mientras la carga magnética que proviene del Sol, tenga la misma polaridad que la zona de la magnetósfera en la que impacte, simplemente será repelida, pero si son de polaridad opuesta, se atraerán. Cuando esos pulsos electromagnéticos son moderados, no suelen crear demasiados problemas y de hecho pasan desapercibidos por la población que como mucho verá extrañada como no puede acceder con normalidad a alguna de sus redes sociales favoritas durante un rato, el problema es cuando esas pulsaciones son más potentes de lo habitual.

En el año 1859 tuvo lugar un suceso llamado Evento Carrington, que fue ni más ni menos que la tormenta solar más potente registrada hasta la fecha. En dicho evento, una enorme eyección de masa coronal provocó por un lado, la visualización de auroras boreales en latitudes mucho más bajas de lo normal, por ejemplo estas luces fueron vistas incluso en España e Italia, o latitudes más bajas llegando a Hawái y Colombia. Más allá del espectáculo de luces, los tendidos eléctricos así como el sistema de telégrafos incluyendo sus líneas, cortocircuitaron y se quemaron. Si bien en el siglo XIX las consecuencias fueron tan limitadas como lo era el acceso a la electricidad y al telégrafo de la época, no es difícil darse cuenta de las consecuencias que tendría para la sociedad actual, completamente electrificada y conectada a internet, un desastre en toda regla. No sólo afectaría a toda la red eléctrica a escala mundial, sino a cualquier aparato eléctrico que estuviese conectado cualquier tipo de alimentación a escala global. Eso incluye a todo aquello que disponga de un circuito electrónico: satélites, vehículos motorizados (salvo modelos antiguos) ya sean terrestres aéreos o marítimos, electrodomésticos, aparatos médicos, maquinaria industrial, bombas de agua, iluminación y un larguísimo etcétera.

Una vez entendida la magnitud del problema, si las autoridades no se han preparado para evitar el embate, es fácil comprender que se puede liar parda y que tras un segundo Evento Carrington, reiniciar la sociedad como la conocemos sería un proceso largo. Quien tenga curiosidad en como reiniciar civilizaciones, les recomiendo leer: «Abrir en caso de Apocalipsos» de Lewis Dartnell (click para verlo en Amazon).

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