
En el escenario de un gran apagón, los sistemas de pago electrónicos como tarjetas bancarias, transferencias, Bizum u otros sistemas equivalentes, e incluso los propios cajeros automáticos dejarían de funcionar. Es lógico deducir que sería preciso pagarlo todo en dinero en metálico, sin embargo es presumible que tampoco podríamos retirarlo en ventanilla, pues actualmente las entidades bancarias están plenamente informatizadas, ello y la reducción constante de personal, hacen cuanto menos muy poco probable que dichas entidades tengan la capacidad de mantener el servicio volviendo a una gestión analógica. La conclusión de todo ello es que debemos disponer en casa de dinero en efectivo.
Si nos decidimos por guardar algo de dinero en metálico en nuestro hogar, es aconsejable dar preferencia a los billetes pequeños. En primer lugar una numeración baja llama menos la atención que otra de mucho valor, sobretodo cuando escasea el dinero, no es lo mismo pagar un paquete de arroz con un billete de 5€ que con uno de 200€. Además de evitaremos problemas con el vuelto, pues puede que quien nos vende, no tenga cambio ni opción de conseguirlo.
En ese escenario es posible que haya mucha gente que no pueda acceder a sus ahorros, por no hablar de las dificultades en el cobro de nominas. Es posible que la desesperación impulse la inseguridad en la calle, por lo que no es buena idea pasear nuestros ahorros por ahí, si debemos ir a comprar es preferible usar dos carteras o monederos, y repartir entre los que repartiremos el dinero destinado a la compra, de ese modo en caso de hurto, robo o atraco, es más probable que no perdamos todo lo que llevábamos. Si debemos mover todo nuestro efectivo de un punto a otro por el motivo que sea, el uso de billeteras ocultas, como las que se emplea en algunos viajes es una buena solución, aún así es aconsejable no hacerlo todo de una vez y sobre todo, no decirle a nadie lo que planeamos hacer.
¿Cuánto dinero guardo?
Buena pregunta, pero con una difícil respuesta, pues dependerá de cada caso en particular, tanto la capacidad de conseguir liquidez así como de los gastos habituales, pueden influir mucho en la cantidad que deberíamos guardar. Lo que sí debemos tener presente es que en esa situación, es muy probable que la demanda de productos se mantenga e incluso aumente al principio, aunque la oferta de los mismos disminuya, en consecuencia podemos esperar un aumento de los precios muy significativa. Ello se debe a que si bien la necesidades como la alimentación seguirán siendo las mismas, cuando hay episodios que plantean un posible desabastecimiento, hacen que la gente se acuerde de repente de que es necesario tener comida en casa. Ejemplo de ello son las numerosas imágenes de inicios de la pandemia, con multitud de gente a las puertas de supermercados arrasando con todo. En caso de que ese desabastecimiento sea real los precios subirán tanto por el aumento de la demanda con disminución de oferta, como por el propio aumento de los costes de producción,. La falta de productos por los conductos ordinarios suele ir acompañada del surgimiento de un mercado negro, lo que aumenta aún más los precios de los productos incluyendo los más básicos. Luego deberemos tener en cuenta ese posible aumento a la hora de determinar el colchón de dinero que queremos guardar en la vivienda.
Por otro lado el dinero y otros objetos de valor que tengamos en casa son más susceptibles de ser robados conforme aumente la inseguridad. Por ello vale la pena meditar si nos conviene invertir en una caja fuerte que dificulte el trabajo a unos posibles ladrones. Existen multitud de modelos, cada cual ofrece distintas opciones de capacidad, calidad y sistemas de seguridad, incluso algunos de ellos están pensados para pasar inadvertidos, ocultando así un dinero o joyas que podríamos necesitar para comprar suministros. Por todo ello es muy probable que tras una ojeada encontremos fácilmente un modelo que se ajuste a nuestras necesidades.
Aunque las cajas fuertes son la mejor opción para proteger nuestros objetos de valor, puede que queden fuera de nuestro presupuesto o quizás prefiramos combinarlas con otras opciones. Hay otras herramientas más económicas que pueden facilitar la ocultación de nuestro dinero en efectivo u objetos de valiosos, generalmente suelen imitar objetos de uso cotidiano como un libro o un enchufe, de hecho incluso los hay que siguen siendo funcionales, sólo que con un compartimento oculto añadido. Aunque no hay nada infalible, es un hecho que si un ladrón debe dedicarse a examinar cada uno de los objetos de nuestro hogar, para obtener apenas unos euros (si es que tiene éxito en localizar alguno), no le compensará el exceso de trabajo y tiempo a dedicar para tan poca recompensa, y es que a mayor tiempo, mayor riesgo para el caco. Por lo que posiblemente prefiera buscar dinero más fácil en otro lugar.
Posiblemente necesites:
- Billetera o cartera extra.
- Monedero oculto.
- Caja fuerte.
- Escondites de dinero y joyas.



